4 errores frecuentes en la auditoría de órganos de gobierno

Auditar correcta y continuamente tus juntas, consejos y comités es un pilar esencial para un buen gobierno corporativo, porque garantiza que los encargados de tomar decisiones para la empresa lo estén haciendo pensando en ella. 

Sin embargo, con tantas cosas en la cabeza, es probable que se olviden temas esenciales. Si quieres estar seguro de que tu órgano de gobierno está funcionando correctamente, evita cometer estos errores. 

1. No cumplir con la normatividad.

Parece básico, pero uno de los errores más comunes es dejar de tomar en cuenta el marco legal del país donde opera la junta, consejo o comité. Por eso, es importante que el órgano de gobierno revise su estructura y composición periódicamente, para asegurar que cumple con los requerimientos necesarios y que los roles asignados sean coherentes con estos. 

2. Aferrarse a miembros inadecuados.

También ocurre con frecuencia que algunos miembros de los órganos de gobierno, y particularmente la junta directiva, son incompatibles con su posición debido a un conflicto de interés con otros aspectos de su perfil. Esto quiere decir que deben ser retirados y reemplazados. 

Lo ideal es identificar estos conflictos tan rápido como sea posible para asegurar que la autoridad de la junta no sea cuestionada por contradecir sus propios procesos operativos.

Para hacerlo, es necesario examinar individual y regularmente a sus miembros. Si tienes un sistema de gestión de órganos de gobierno, esto puede ser añadido como una tarea recurrente, de forma que sepas de forma periódica que es momento de hacerlo de nuevo. 

3. Cambios sin documentar en los procesos operativos.

Cualquier cambio en la estructura de un órgano de gobierno debe quedar reflejado de inmediato en sus procesos operativos, porque no hacerlo puede tener efectos negativos en la manera en que la junta o el comité procede en su toma de decisiones, e incluso invalidarlas. 

3. Falta de auditoría. Punto. 

Otro error que parece básico pero es alarmantemente frecuente, es fallar totalmente en términos de auditoría, es decir, no hacerla. En estos casos, se cometen errores a la hora de identificar áreas donde la estructura o composición de sus miembros ya no son correctos. 

Recuerda que para que un órgano de gobierno cumpla su propósito, debe tener una autoridad incuestionable, y ser auditado con frecuencia es indispensable para que ningún detalle quede al azar.